jueves, 3 de diciembre de 2009

Primer Saludo de Monseñor Camilo Fernando Castrillón

EXCELENTÍSIMO MONSEÑOR
IGNACIO GÓMEZ ARISTIZABAL
ARZOBISPO EMÉRITO DE SANTA FE DE ANTIOQUIA
ADMINISTRADOR DIOCESANO DE LA DIÓCESIS DE BARRANCABERMEJA
CIUDAD.

Muy apreciado Monseñor Ignacio:

A través de Su Excelencia, hago llegar mi primer saludo al Vicario General, a los Presbíteros, Diáconos, Seminaristas, Religiosos, Religiosas, Fieles Laicos, lo mismo que a las Autoridades Civiles, Militares y de Policía y a todos los demás habitantes, tanto del Departamento de Santander, en general, como de los municipios donde la Diócesis tiene sus parroquias, en particular.

Con nostalgia, por la querida Diócesis de Tibú que dejo y con mucha alegría he recibido con fe y obediencia el envío que el Señor Jesús me hace, por intermedio del Santo Padre, para “apacentar la Diócesis de Barrancabermeja”.

He recibido un tesoro: el Señor Jesús y su Reino, que quiero ofrecerlo a todos y a todas.

Un predicador de retiros espirituales hacía una presentación muy plástica y sugestiva del Señor Jesús. Lo presentaba como una inmensa montaña, con tres grandes picos muy brillantes que iluminaban el camino y abrían a un horizonte ilimitado.

En el primer pico radiante de luz, estaba la relación del Señor Jesús, con su Padre, para alimentarse de su voluntad. Eran los momentos de oración y soledad de Jesús, a solas con su “Abba” (papacito).

En el segundo pico, tan radiante como el primero e inseparable de él, se encontraba la relación de Jesús con los pecadores, los publicanos, los alejados e indiferentes y rompía las estrechas fronteras, para abrirse a la universalidad.

En el tercer pico, igual que los otros dos en altura y luz radiante, estaba el encuentro de Jesús con los débiles, los pobres, los explotados, los sin nombre y porvenir, que lo impulsaban a la diaria y fatigosa tarea de la liberación, sin odios, violencias, ni venganzas.

Toda la montaña y todos los picos radiantes apuntaban al Reino del Padre, la gran pasión de Jesús.

Quiero invitarlos a todos y a todas a pedir al Espíritu Santo la gracia de sentir, como Jesús, la pasión por el Reino y recibir, a la vez, el regalo maravilloso de parecernos cada día más a Él, tener sus mismos sentimientos, sus mismos pensamientos y su misma audacia para construir todos juntos el Reino tan anhelado.

En este camino comunitario ruego a Jesús, Buen Pastor, poder ser, en esta Diócesis de Barrancabermeja que ya ha entrado en mi corazón, un pastor bueno y un amigo cercano.

Coloco mi nuevo caminar episcopal en manos de María, Madre, Maestra y Auxilio y pido a Don Bosco su protección paterna.

Con fe y afecto les envío mi bendición.



+ CAMILO CASTRELLÓN PIZANO, SDB
Obispo Electo de Barrancabermeja

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